Cada vez más decidida a perfilar mi carrera al periodismo de género opto por dejar mi descanso y retomar la escritura después de algunos meses sabáticos donde la hoja en blanco, el interlineado doble y las correcciones estuvieron en un segundo plano.
¿Porque el periodismo de género? No hay una sino varias razones por las que me llama la atención. Es un estilo, humano y no hace diferencias, todos estamos dentro de la interminable interacción entre los dos géneros, hombre y mujer, todos formamos parte de la tan famosa Guerra de los sexos que hace imposible que sus efectos no nos salpiquen.
No voy a levantar banderas ni autoproclarmarme como una feminista desenfrenada, pero si, intentaré dejar en claro algunos términos, derribar mitos y mostrar la óptica de una gran parte de las mujeres, dar espacios y respuestas a preguntas que a veces son evadidas, con la intención de dar luz a temas tabúes.
¿Cuántas veces, como mujeres, hemos escuchado “uy que mal humor, que pasa? Estás con la regla? (en términos más vulgares indispuesta, andrès, etc.) ante alguna reacción o un planteo preciso a nuestro a nuestro novio, amante, filito, amigo, amigovio o como quieran llamarlo.
La respuesta a esa pregunta es no. No estoy con la regla!! O si pero mi mal humor, como vos lo llamas, no se desprende básicamente de mi situación hormonal. Es cierto, si, que en esos días una puede estar sensible, quizás vulnerable, pero cuando la situación que nos altera parte de un hombre, no hay cambios femeninos que valgan, el motor de nuestra indignación tiene forma y encaja perfecto en un espécimen de género masculino.
Somos grandes. Una cagada es una cagada acá, en Singapur, en Tailandia o en Jujuy. Cuando tu boyfriend se la manda se la manda en cualquier lugar sin discriminar fronteras ni idiomas y ahì es el momento donde todos activan su chip, su factor común, su máximo clichè y largan con total liviandad “Que mal humor que tenés!!! Seguro estàs con la regla!!”
Esa frase se transforma en su escudo protector, en la mejor manera de pasar de victimario a víctima. Casi sin darnos cuenta terminan depositando su culpa en nuestras espaldas, invitierndo los roles para evadir realidades casi insostenibles y asì enroscarnos en otra situaciòn, dando una gambeta y poniendonos contra el arco de una manera complicada.
Hay que reconocer que el género masculino tiene ese no se que, esa facilidad para dar vueltas las cosas, para quedar bien parados. Borran pruebas e intentan que no haya cabos sueltos, por
eso es muy dificil engancharlos justo, pero cuando es así y el mal humor nos invade no hay frase ni cara de ‘yo no fui’ que valga. Nuestra locura no es hormonal, tiene nombre y apellido y es Masculino.
¿Porque el periodismo de género? No hay una sino varias razones por las que me llama la atención. Es un estilo, humano y no hace diferencias, todos estamos dentro de la interminable interacción entre los dos géneros, hombre y mujer, todos formamos parte de la tan famosa Guerra de los sexos que hace imposible que sus efectos no nos salpiquen.
No voy a levantar banderas ni autoproclarmarme como una feminista desenfrenada, pero si, intentaré dejar en claro algunos términos, derribar mitos y mostrar la óptica de una gran parte de las mujeres, dar espacios y respuestas a preguntas que a veces son evadidas, con la intención de dar luz a temas tabúes.
¿Cuántas veces, como mujeres, hemos escuchado “uy que mal humor, que pasa? Estás con la regla? (en términos más vulgares indispuesta, andrès, etc.) ante alguna reacción o un planteo preciso a nuestro a nuestro novio, amante, filito, amigo, amigovio o como quieran llamarlo.
La respuesta a esa pregunta es no. No estoy con la regla!! O si pero mi mal humor, como vos lo llamas, no se desprende básicamente de mi situación hormonal. Es cierto, si, que en esos días una puede estar sensible, quizás vulnerable, pero cuando la situación que nos altera parte de un hombre, no hay cambios femeninos que valgan, el motor de nuestra indignación tiene forma y encaja perfecto en un espécimen de género masculino.
Somos grandes. Una cagada es una cagada acá, en Singapur, en Tailandia o en Jujuy. Cuando tu boyfriend se la manda se la manda en cualquier lugar sin discriminar fronteras ni idiomas y ahì es el momento donde todos activan su chip, su factor común, su máximo clichè y largan con total liviandad “Que mal humor que tenés!!! Seguro estàs con la regla!!”
Esa frase se transforma en su escudo protector, en la mejor manera de pasar de victimario a víctima. Casi sin darnos cuenta terminan depositando su culpa en nuestras espaldas, invitierndo los roles para evadir realidades casi insostenibles y asì enroscarnos en otra situaciòn, dando una gambeta y poniendonos contra el arco de una manera complicada.
Hay que reconocer que el género masculino tiene ese no se que, esa facilidad para dar vueltas las cosas, para quedar bien parados. Borran pruebas e intentan que no haya cabos sueltos, por
eso es muy dificil engancharlos justo, pero cuando es así y el mal humor nos invade no hay frase ni cara de ‘yo no fui’ que valga. Nuestra locura no es hormonal, tiene nombre y apellido y es Masculino.
