martes, 31 de agosto de 2010

El Feminismo Te Está Saliendo Mal

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El otro día alguien subió a Twitter un artículo de un tal Michael Arrington, titulado “Pocas mujeres en Tech? Dejen de culpar a los hombres”. Lo leí con mi mejor voluntad, a pesar de que la imagen que lo acompañaba ya me pareció trillada y aburrida. En pocos segundos, y después de sólo un par de párrafos, surgieron en mi mente muchas palabras que no voy a volcar en la hoja (es una metáfora, ya sé que esto es Internet) porque UPA! es un blog apto para todo público y porque estoy tratando de controlar mi carácter, que a veces es demasiado parecido al de Bergessio.
Básicamente, Arrington dice que en Silicon Valley (la meca de las industrias de alta tecnología) a nadie le importa tu edad, tu género, tu color o tus inclinaciones políticas; lo único que se necesita para tener éxito, asegura, son los méritos propios. Por lo tanto: ¿es culpa de Silicon Valley que haya tan pocas empresarias mujeres en las compañías tecnológicas? ¡Claro que no! El problema no es que se esté oprimiendo a las mujeres. El problema es mucho más simple (para Michael Arrington, obviamente): las mujeres no quieren ser emprendedoras.
¡Esperen, esperen! Todavía no busquen el mail del autor para decirle que se meta el artículo donde no brilla el sol. Tranquilos, queridos lectores de UPA! Esto se pone aún peor. Para cerrar, Arrington pide que la próxima vez que querramos discutir el tema de las pocas mujeres que trabajan en tecnología, no le apuntemos a él (pobre hombre). No nos quejemos: salgamos a crear compañías y él promete cubrir su existencia porque él no es sexista, para nada (pero-todo-es-culpa-de-las-mujeres).
¿Ven un pequeño problema en lo que plantea? Yo también, fiel público. Acá está la verdadera cuestión.

No sé si alguna vez habrán escuchado la expresión en inglés “check your privilege” (chequeá tu privilegio). En pocas palabras, al decir “privilegio” se habla de todas las ventajas que uno posee por pertenecer a un grupo mayoritario: por ejemplo, ser heterosexual en una sociedad homofóbica, o ser cisgénero en un mundo transfóbico. La mayoría de las veces, uno no es consciente de esto. De ahí la frase, o la recomendación, de chequear o revisar tu privilegio antes de hablar.
No sostengo que Michael Arrington sea machista o sexista. Pero creo que antes de escribir se olvidó de que lo estaba haciendo desde su perspectiva privilegiada: la de ser hombre en un mundo machista. Es hombre en un país en el que el salario medio de las mujeres es el 76 por ciento del salario de los hombres. (Ya que estamos, les cuento que según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo, Argentina es el país de Sudamérica con mayor brecha salarial por razones de sexo).
El texto de Arrington, además de llenarme de ira, me dio ganas de matarme de risa. ¡Que este hombre viniera a contarnos las cosas como son (cual publicidad de Sprite), a decir que dejáramos de echarle la culpa a los hombres! ¡Que somos libres de todo, de cualquier cosa, que está en nosotras!
Yo no les saco responsabilidad a las mujeres, ni condeno a los hombres. Pero le pregunto a las lectoras: ¿acaso no les regalaban, cuando eran chiquitas, muñecas para vestirlas lindas y casarlas? ¿No teníamos cocinas y lavarropas de juguete?
Está bien Arrington, no culpemos a los hombres. Bueno… No culpemos sólo a los hombres. Acá el problema, el único problema, es la sociedad y las ideas y estereotipos de género que reproduce y perpetúa.
Hace poco vi un chiste, un cómic: en un recuadro había nenes y nenas. Las chicas jugaban con muñecas, mientras los chicos tenían uno de esos juegos de construcción donde podés imaginarte y crear todas las figuras que se te ocurran. En el último cuadro, dos jóvenes se miraban y se preguntaban: ¿Por qué hay tan pocas mujeres ingenieras?
Ni hablar de lo que pasa cuando esas mismas chicas se vuelcan a la tele o los libros. Culos y tetas en Showmatch: somos cuerpo y nada más, “vení que esta es la manera de tener éxito”. Por otro lado tenemos a Bella Swan, el personaje femenino más triste y débil de los últimos años en Crepúsculo, el nuevo “fenómeno” de la literatura juvenil. ¿Qué hace Bella de su vida? Deja de estudiar y de ver a su familia porque está “enamorada”. Se define completamente a partir de su novio. Y lo peor de todo es que eso nos tiene que parecer romántico.
Así que perdón, Michael Arrington. Perdón por reírme tanto de tu artículo. Quizás prefieras seguir pensando que el problema está completa y exclusivamente en las mujeres.

Por lo pronto, mis futuras hijas van a jugar con esto. Espero que las tuyas también.

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domingo, 29 de agosto de 2010

ELLOS&NOSOTRAS



LOS VENDE HUMO


Hay muchas clases de hombres. En eso estamos todas de acuerdo ¿no?
Durante nuestros años de vida nos cruzamos con especímenes masculinos distintos y muy variados. Nos topamos con los más grandes y elocuentes personajes, esos que nos logran sacar una sonrisa, los que nos enloquecen, nos hacen enojar o poner tristes.
Absolutamente todos viven y reinan en la gran ciudad. Todos deambulan por las calles esperando el momento justo para atacar a su próxima presa. Pero existe una raza, que fiel a su especie, busca a cada momento perpetuarse en el tiempo para no correr peligro de extinción.
Y parece que lo logra. A donde vayas vas a encontrar uno de ellos. Tene cuidado porque se esconden detrás de un muro de promesas, una inmensa sonrisa compradora y un sin fin de palabras y frases entradoras que te dejan knockout en el primer round.
Por si a caso todavía no te relacionaste con alguno de ellos, por si te paso pero no lo identificaste como tal o por si sabes que estás con las defensas bajas y es muy posible que uno de ellos logre afectarte, te ahorro un par de pasos y te los presento.
Ellos son irresistibles. Son como un buen dulce después de comer. Como una coca light con hielo cuando tenes sed. Son, algo así, como el mejor remedio, por un tiempo, cuando estas pronta a enfermarte y caer en cama.
Son elocuentes, simpáticos. Se manejan con códigos (sus códigos claro está) pertenecen, por lo general, a un club futbol no profesional al que le dedican o dedicaron mucho tiempo. Les gusta salir, bailar y la timidez no es algo que lleven consigo.
Estoy hablando de ellos pero aun no aclare el nombre de su raza. Perdón por generar tanto suspenso. Girls con ustedes los reyes del levante sutil y delicado: Los
VENDE HUMO.

Ellos llevan un libro pocket en sus bolsillos con frases celebres que les sirven para salir del paso cuando están complicados. Son los dueños de promesas tales como “yo con vos me caso”, “vos vas a ser mi futura novia” “quiero que seas la madre de mis hijos” “te juro que lo nuestro especial”
Después de alguna de estas frases (que seguramente ahora leyendo esto estas pensando -que boluda si me la habrán dicho-) nosotras entramos sin peajes ni escalas en un mundo color de rosa, en un estado de sonrisa constante porque pensamos que encontramos al hombre casi perfecto (ya sabemos que el príncipe azul no existe o que si existe destiñe) ese que es dulce con los chicos, que tiene a la familia en primer lugar y que es un caballero, esos de las películas en blanco y negro.
Pero los Vende humo, como su nombre lo indica, desaparecen cuando terminaron de consumar su brillante actuación. Toda la emoción que tenía con vos, se esfuma, se disuelve, de desvanece. Y una queda ahí, estática, parada en el país de las maravillas con el conejo y la galera, a la espera del próximo capítulo de esa supuesta historia apasionante.
Pero ellos no vuelven. Ya marcaron territorio, desplegaron sus armas de seducción, se dieron cuenta que siguen con un nivel alto de atracción fatal. ¿Que más pueden pedir? Encima cuentan con una nueva victoria en su haber. Para ellos esta todo más que claro, para vos no, vos seguís esperando mínimamente la remake.
Queridas amigas los Vende Humo son así. Son impredecibles, escurridizos, hábiles y maravillosos. Te envuelven, te seducen, te ilusionan y después parten con la misma sonrisa con la que llegaron.
Ahora hay algo que debo reconocer. Los VH dan señales y dejan cabos sueltos todo el tiempo. Ellos te avisan, a su manera, como son. No se preocupan por ocultar su debilidad por un buen escote o un par de piernas interminables. No les da pudor reconocer que son unos verdaderos dandys y que a donde van acumulan suspiros.
Así son ellos. Tomalos o dejalos. Pero acordate que los Vende Humo logran desequilibrar y poner tonta hasta la mujer más segura y pensante.
Ellos son la carta difícil de jugar. La que determina si estas adentro o afuera del juego. Ellos te pueden decir
GAME OVER.

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sábado, 21 de agosto de 2010

Llegó Babel Orkesta


"Tiempos difíciles, música alegre", dice Zeta Yeyati, fundador de Babel Orkesta. Miss Bragado Team (que busca cambiar de nombre por razones que nos exceden) adhiere a esta idea del amigo Yeyati (o Sheshati, que tenía un proshecto). Por eso les dejamos esta entrevista con el actor de BO, Diego Brizuela. Nosotros ya bailamos largo rato con su música, ahora les toca a ustedes. También nos pueden dejar un comentario (sin obligar a nadie, claro).

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