miércoles, 29 de diciembre de 2010

Besito volador, 2010

Hoja en blanco. “Miedo” diría una amiga o diría yo si estoy en compañía de esa amiga. Miedo pero mentiroso, miedo que no es miedo sino que es falta de coraje.
Llega fin de año y de su mano el momento de las evaluaciones, balances, estadísticas o como quieran llamarle. Tenemos que hacerlas. Perdón, me corrijo (no tengo porque involucrarlos): tengo que hacerlas.

Miro el blog, este blog, nuestro blog, y encuentro una entrada de hace un año. Digo en voz alta:

-         La puta, como pasó el tiempo.

Silencio. Nadie me responde, obvio. Estoy sola en mi cuarto. Pero lo dije de manera tan cómplice que casi giro la cabeza buscando un guiño. Pero no.


¿Y ahora? Ahora besito volador para vos, 2010. Fuiste un año en el que hubo puertas que se abrieron, ventanas que se cerraron, portones a los que le puse candado, y cerraduras que tapé con cemento.
Durante tus 365 días hubo rejas que saqué y que no quiero volver a tener nunca más. Cortinas que corrí para que el viento sea viento: que vaya y venga, que despeine, que se renueve, que no se estanque. Fuiste un año de cambios, como todos los años. Un año de crecimiento, como todos los años. Un año que ya casi termina, como todos los años. Pero, ¿quién no se pone melanco en las despedidas?

Detallar mi balance anual en esta entrada sería echarles Raid a todos/todas los/las que nos leen. Pero voy a aprovechar este espacio que me da la web para decirte GRACIAS. A vos, sí, y a ustedes, y a ustedes (¿hace falta nombrarlos?): GRACIAS por caminar al lado mio.

Fue un placer, 2010. Y fue un placer recorrerlo al lado suyo.

Ah, y me olvidaba, nunca vienen mal los pedidos de Julieta Arroquy para el 2011. Ya que estamos…


Ahora si.

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