Regina y nada más
Después de mucho esperar, de ver cómo las entradas se iban en la preventa de Santander Río, de putear por lo bajo a todos los ajgoagj(!ur5 que tienen Santander Río, de no putear a los de Ticketek (me da pena tratar mal a los telemarketers)... Llegó Regina Spektor a Buenos Aires, al Gran Rex, llegó con su piano, su guitarra, un chelista, un violinista, un batero... Y esa voz con la que hace lo-que-quiere.
Decir que estábamos todos absolutamente embelesados por ella es poco. Mi amigo Guillo le gritó "AY, TE AMO" cuando había pasado solo una canción. "Regina, ¡quiero tener tus bebés!", aulló una chica; la rusa criada en Estados Unidos sonrió y dijo "¡Eso es físicamente imposible!".
Hay muchos suertudos que la van a ver esta noche, así que no voy a explayarme más para que puedan experimentar todo ellos solitos. Nada más me queda cerrar, dejándoles esto a los que no van a ir hoy o no les molesta el adelanto.
¿Es muy cursi decir "Gracias, Regina"?
Bueno, a veces es bueno ser cursi. Gracias, Regina, volvé pronto.
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