miércoles, 24 de noviembre de 2010

Falta poco...

Que soy una fanática/enferma de Harry Potter no es novedad. Que admiro a JK Rowling con todo el corazón tampoco. Pero hoy me tomo este espacio, no para escribir una nota, sino para dejarle esto a mis amigos de UPA!
Hace unos años JKR dio el discurso en la ceremonia de graduación de Harvard. Salvando las distancias, me pareció un momento oportuno para compartirlo. Además, creo que va a ser un vistazo de por qué creo que esta mujer es tan, pero tan maravillosa.
Primera parte


Segunda parte

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

La PresidentE, es NENA (II PARTE)


Los medios y la presidente: Una relación con más ideas que vueltas
Argentina tiene una presidente mujer. Si mujer. Cristina Fernández de Kirchner es desde 2007 la máxima autoridad del país, la persona que tiene la última palabra de todas las decisiones que pudieron y pueden cambiar el destino de la Argentina. Es por esto que desde que asumió se ha puesto en el foco de la escena pública la diferencia entre los dos géneros: femenino y masculino y la eterna diferenciación que ha existido entre ellos.
Los medios de comunicación juegan un rol fundamental. Son formadores de opiniones, son los encargados de otorgarle a la sociedad la información indispensable sobre la realidad que aqueja al país y al mundo. Sus posturas y líneas editoriales marcan y forjan pensamientos ideológicos y dividen, de esta manera, sectores y movimientos.
La condición de mujer de la presidente es un tema recurrente, que es expuesto a diario por el periodismo. Desde los comienzos del mandato de Cristina Fernández de Kirchner muchos fueron los planteos y los interrogantes.
“Las dificultades que la denominación correcta de su cargo generó en el periodismo (¿la presidente o la presidenta?, se preguntaban ante los posibles juegos del lenguaje), a la decisión de adjudicarle autonomía subjetiva o referenciarla desde su partenaire (¿Cristina Fernández o Cristina Fernández de Kirchner?), las marcas de cierto sentido común añejado no dejaron de sucederse desde entonces”, reflexiona Claudia Laudano, investigadora en medios y género.En este momento es Cristina Fernández de Kirchner la que está bajo la lupa de los medios y el periodismo, pero siempre fue así. Siempre que hubo una mujer en el poder los comunicadores se encargaron de prestarle mayor atención. Jorge Halperín lo describe muy claro en su libro “Las muchachas del peronismo”: “Sobre las tres (Eva Duarte, Isabelita y Cristina Fernández) los medios se solazaron hablando de su coquetería, compulsión al gasto y frivolidad, rasgos que aparecieron en presidentes varones sin despertar juicios descalificatorios. Ha sido, incluso, un punto sorprendentemente alto de la crítica y el rechazo que despertaron las tres mujeres”. Los medios hablan sobre la presidente. Ponen en tela de juicio su accionar y recalcan la forma en la que se dirige al pueblo. Pero no son los únicos. Desde la propia política Cristina Fernández de Kirchner también recibe presiones y críticas (algunas constructivas y otras no tanto) por parte de funcionarios, diputados y senadores, entre ellos varias mujeres como Lilita Carrió e Hilda “Chiche” Duhalde.
Los medios de comunicación y los distintos personajes y actores sociales que conforman la gran familia de la política Argentina… ¿Ejercen sobre la figura de la presidente un techo de cristal?
Pero partamos de la definición. ¿Qué significa techo de cristal?
“Se denomina así a una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que nos impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar.”, explica Mabel Burin, Doctora en Psicología Clínica y psicoanalista, especialista en Género y Salud Mental.
Burin agrega: “También se suele conocer como “suelo pegajoso” que agrupa las fuerzas que mantienen a tantas mujeres atrapadas en la base de la pirámide económica. Ese famoso techo de cristal que impide a las mujeres alcanzar las metas profesionales para las que están preparadas parece invisible, pero que existe; es decir, es un término enigmático, secreto, indetectable, pero cuyo resultado es cuantificable, y real: la no existencia de mujeres en los vértices jerárquicos de las organizaciones.”
Cristina llegó al cargo máximo, políticamente hablando. Si se analiza desde esa perspectiva el techo de cristal no existiría. Pero si se tiene en cuenta la forma de actuar de los medios y un gran sector de la política se puede vislumbrar, no siempre, una intención de minimizar el lugar que ocupa Cristina Fernández de Kirchner y la capacidad que la presidente tiene para desarrollarse en su cargo.
El miércoles 27 de octubre de este año, cuando falleció su esposo y ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner, una parte de la población, del periodismo y del ala política comenzaron a poner en duda la continuidad de la presidente al mando del gobierno Argentino.
Detrás de algunos gritos como “fuerza Cristina” “Néstor va a estar ayudándote desde arriba” se notan ciertos aires de subestimación hacia la figura de Fernández de Kirchner.
¿La reacción hubiera sido la misma si la presidente fuese la persona fallecida? ¿Se dudaría del futuro del gobierno, si esta estuviera comando por Néstor Kirchner? Claramente no. Todos estos miedos, inseguridades e incertidumbres que han ido aparecido, junto con la muerte del ex presidente, son producto de los prejuicios que todavía quedan impregnados en el imaginario colectivo con respecto al género femenino y su capacidad para desarrollarse en cargos importantes en los ámbitos públicos y privados.

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martes, 16 de noviembre de 2010

La PresidentE, es NENA (I PARTE)



Ser mujer por Cristina “En el momento de jurar como Presidenta de los argentinos, Cristina anticipó que, seguramente, a ella le iba a resultar más trabajosa su función por el hecho de ser mujer. No pudo avizorar, entonces, hasta qué punto la presidencia iba a convertirse en una misión imposible. No sólo por su condición de mujer. No por victimizarse detrás de una identidad devaluada, sino por ser mujer a su manera” describe el psicólogo Juan Carlos Volnovich, en un artículo para la revista Las doce, de Página/12, titulado “La presidenta sexy”.
Cristina Fernández asumió su rol de máxima autoridad del país sabiendo que lo que venía no iba a hacer fácil. Por un lado la situación de la Argentina, siempre impregnada por los conflictos económicos, sociales y políticos y la espera de soluciones rápidas y efectivas y por otro su condición de mujer, le daban un pantallazo del panorama con el que tendría que lidiar, en un principio, por cuatro años.
Consciente de que ser mujer en la política trae aparejado la sensación, constante, de tener que demostrar porque se llegó hasta ese lugar, la presidente, siempre se encargó de remarcar la desconfianza, la subestimación y la presión que flotaba en el aire. Por eso en cada discurso que dio, sobre todo en los primeros, Cristina Fernández, hacía referencia al género femenino.
“Creo que es una mezcla de muchas cosas, de género (inocultable, lamentablemente inevitable), y también otra, más profunda: la decisión de gobernar para las grandes mayorías en lugar de gobernar para las grandes corporaciones y los pocos privilegiados”, sostuvo Cristina Fernández de Kirchner.
Su carácter confrontativo y visceral la han llevado a ubicarse en el ojo de la tormenta en varias oportunidades, no solo por sus decisiones políticas y económicas sino también por sus discursos fuertes y directos a los que utiliza como el medio para hacer catarsis y expresar sus posturas.
“El 10 de diciembre, cuando por primera vez como Presidenta electa de todos los argentinos, en elecciones libres y democráticas, me dirigí a todos los argentinos y argentinas, tal vez algunos no recuerden, les dije que por ser mujer me iba a costar más y no me equivocaba a las mujeres siempre todo nos ha costado más, pero también somos las mujeres las que jamás abandonamos nuestro puesto y nuestro lugar de lucha”, remarcaba Fernández de Kirchner en uno de sus discursos en Parque Norte en pleno conflicto con el campo allá por 2008.
Redoblando la apuesta y sin que la voz le temblara agregó: “Escuché, también invocaciones, por no decir insultos, a mi condición de mujer, ustedes saben no necesito explicarlo, pero eso siempre nos pasa a todos las mujeres, se puede ser Presidenta de la República, jardinera, médica, que si tienen que criticarte y sos mujer lo hacen por el género, no por si sos buena Presidenta, mala Presidenta, buena jardinera o mala jardinera, es casi una capitis diminutio el género, pero bueno dolió”.

La presidente es dueña de un carácter especial, confrontativo y fuerte. Es una mujer bien plantada, quizás por contar con una formación académica, es abogada recibida en la ciudad de La Plata o por su vasta trayectoria en el parlamento como senadora. Siempre enfrentó los conflictos y situaciones complicadas que se le han presentado durante su gestión.
“En sí el género no tiene mucho que ver, hay un ejemplo horrible en nuestro país, Isabel Martínez de Perón. Pero es muy importante como signo, como lo simbólico cultural que una mujer sea presidenta en un país que aún es muy patriarcal en sus prácticas cotidianas y sobre todo en lo político. Todas sabemos que a las mujeres les cuesta todo el doble, pero recientemente lo ha vuelto a decir Bachelet: ’Cuando un hombre habla fuerte, tiene carácter, cuando lo hace una mujer se puso histérica o furiosa, cuando un hombre se conmueve es sensible, la mujer no sabe manejar sus emociones; si un hombre se toma un tiempo para tomar una decisión es sabio y prudente, la mujer es indecisa”(Clarín, 14 de Julio 2007)” explicó Cecilia Lipszyc, socióloga y Presidenta de la Asociación de Especialistas Universitarias en Estudios de la Mujer.
Quizás la postura y la forma de oratoria de Cristina Fernández de Kirchner, poco flexibles y casi sin capacidad de negociación, generan en la gente, en los políticos opositores y en la sociedad una cantidad de sentimientos encontrados. A favor algunos, otros en contra. Lo que es seguro que después de un discurso, sea cual sea el tema, las repercusiones no tardan en llegar.
Esto no está atado a que sea mujer, sino que va de la mano con la personalidad de Cristina Fernández de Kirchner. Pero hay una realidad: todo lo malo que la presidente genere al momento de hablar y tomar decisiones se lo etiquetan por su condición de mujer, mientras que lo bueno queda, muchas veces, a un costado.

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miércoles, 10 de noviembre de 2010

El sonido de Bristol

No, el título no alude a una obra del verano marplatense ni habla de "la playa" de dicho balneario, sino que se refiere a la ciudad inglesa de Bristol, considerada como la "capital musical" del Reino Unido.

Es muy difícil pensar que en un país plagado de polos musicales (Londres, Manchester o Liverpool, para dar un ejemplo) esta pequeña ciudad portuaria haya podido destacarse. Tanto es así que a fines de los '80 y a principios de los '90 dio origen a un estilo musical dueño de un sonido particular, mezcla de ritmos electrónicos, de jazz, soul, ambiental y de rock. Estoy hablando del Trip Hop o del Bristol Sound. Esta perfecta conjunción tenía una idea principal, la de crear una música urbana y de ciudad donde ninguno de sus partes fuese puesta al azar.

Desde que comenzó este género, varios grupos fueron atraídos por su música, pero sólo tres lograron destacarse: Massive Attack, Tricky (aunque participó en M. Attack, ahora es solista) y por último Portishead. Grupo al que está dedicado este post. 

Cuenta la leyenda que Geoff Barrow luego de haber sido DJ en el primer disco de los Massive Attack decidió formar su propio grupo, pero para esto necesitaba de un vocalista. Luego de varias audiciones y de no encontrar la voz justa, dio con (la hermosa) Beth Gibbons en una oficina de empleo. Así nació Portishead, una de las bandas británicas con mayor influencia en los últimos años. Es llamativo el sonido que produce este trío, la introspección que genera y las densas atmósferas musicales que producen la increíble voz de Gibbons, las bases electrónicas de Geoff Barrow y la guitarra de Adrian Utley. 

El grupo se formó en 1991 y toma el nombre de la localidad natal de Barrow, situada a 15 km al oeste de Bristol. Según contó en una entrevista, él era conocido como "el muchacho de Portishead" cuando tocó con Massive Attack. De ahí el nombre.

En 1994 se estrena "To kill a Dead Man", un film de Alexander Hemming. La película, en blanco y negro, está basada en una idea original de Portishead y sus músicos son los protagonistas. La banda siempre quiso participar en el "soundtrack" de alguna película, pero como nunca fueron llamados, decidieron crear su propio filme.

Ese mismo año sacan su primer disco, "Dummy", que al poco tiempo fue un gran éxito, a pesar de la poca campaña de publicidad que tuvo. Recibió importantes reconocimientos como el premio Mercury Music, dejando atrás a Blur, Oasis, dos bandas furor de aquella época. En este disco se destacan los temas "Wandering Star", "Roads" y "Glory Box" que fue el primer single y que se incluyó en la banda sonora de "Belleza Robada" de Bernardo Bertolucci.

Tres años después lanzan su segundo disco llamado simplemente "Portishead". Este disco muestra una "madurez" por parte del grupo. Es más estructurado y mucho más oscuro que su antecesor. Incluyó el sencillo "All Mine". Además, grabaron un concierto con la orquesta de Roseland, Nueva York, donde interpretaron sus canciones más famosas. Salió a la venta en 1998.

A partir de este momento parecía que la banda había dejado de existir. Cada uno de sus integrantes siguió su propio camino como solista. Pero en 2005, casi una década después, aparecieron junto a Massive Attack en un recital a beneficio por las víctimas del tsunami ocurrido en Indonesia. Con esta vuelta, se confirmó que había Portishead para rato.



En 2008 sacaron su último trabajo de estudio y quizás el mejor de su corta discografia. Estoy hablando de "Third". Este disco es oscuro y perfecto. Temas como "Silence", "The Rip", "Machine Gun" y la shockeante "We Carry On" demuestran que por más que el trip hop haya muerto, ellos lograron sobrevivir. "Third" es una mezcla de melodías sin igual donde Portishead consigue sonar como en los viejos discos, renovarse mientras corren las canciones y sumergirse en una espesa e hipnótica sonoridad difícil de no disfrutar.



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Esta vez fue ORSAI

"¡Orsai juez!", suele escucharse en la tribunas un domingo por la tarde. Orsai: Offside: Posición adelantada: zafaste de que te claven un gol o te querés morir porque estaba solo el jugador con el arquero. Orsai, esa palabra tan criolla y mal pronunciada que por estos días me revolotea en la cabeza pero no por un tema relacionado al balón pie sino a algo más literario, más cultural, ¿una revista quizás?

¿Conocen a Hernán Casciari?




¿Su blog Orsai y su blog-novela (hoy obra de teatro)Más Respeto que Soy tu Madre







Los que respondieron que NO no saben lo que se están perdiendo, los que respondieron que SI me entienden a la perfección.

Periodista, escritor, mercedino, ese Hernán Casciari. Un argentino que en plena crisis emigró a España, que encontró el amor en continente europeo y hoy tiene una hija fruto de esa relación. Un hombre que se llevó a su mejor amigo y actual "socio", el Chiri Basilis, a vivir a Barcelona y juntos están haciendo su sueño realidad. ¡Al fin alguien que se anima!


"No puede ser posible que cuando las cosas le van muy bien a las empresas tengas que escribir menos —porque entra publicidad— y cuando las cosas le van mal a las empresas tengas que escribir menos —porque le quitan páginas al diario. ¿Qué tiene que pasar, económicamente hablando, para que los lectores leamos en paz (o para que los periodistas escribamos en paz) un texto de mil palabras?", pensó Hernán mientras enviaba carta documento a las redacciones de los diarios La Nación y El País renunciando a sus columnas semanales y encaminaba una idea loca, prácticamente imposible, pero capaz de hacer “que los lectores leamos en paz (o para que los periodistas escribamos en paz) un texto de mil palabras”.

Bajo estos mandamientos descriptos en su “dodecálogo para la construcción de una revista imposible”, Hernán expone la esencia de algo que, me animo a decir, será histórico:

1. No tendrá publicidad, ni subsidios privados o estatales.
2. Tendrá la mejor calidad gráfica del mercado.
3. Prescindirá de todos los intermediarios posibles.
4. Tendrá una versión en papel y otra, dinámica, para tablets.
5. Escribirán y dibujarán únicamente personas que admiremos mucho.
6. Llegará en menos de siete días a cualquier país del mundo.
7. Será trimestral y tendrá más de doscientas páginas.
8. En cada país costará lo que un libro (gastos de envío incluidos)
9. Contará con un capital inicial de cien mil euros.
10. La plata la ponemos nosotros, porque el sueño es nuestro.
11. Si salvamos la inversión, somos felices.
12. Si no salvamos la inversión, nos chupa un huevo.

Para empezar, las más de 4.000 persona que ya compraron su ejemplar y gastaron “15 periódicos de sábado” (sí, esa es la moneda de venta) no tienen ni idea de quienes van a escribir las más de 200 páginas que la formarán. Lo único que hicieron fue contactarse entre sí en el foro del blog, armar grupos, juntar amigos, mandarse mails y/o convercer al librero amigo de que compre el pack de 10 revistas (así se venden) para que además saque una ganancia.

Se que es confuso, se que si uno no estuvo pendiente de este proceso extrañísimo no entiende mucho, se que quizás no lo expliqué muy bien y reconozco que mis ganas de que llegue la revista el 1º de enero son inmensas. Por eso, si estás diciendo que quizo explicar esta mina metete acá y sacate las dudas. Eso sí, después contame si te sumaste y somos más los locos que ya gastamos $52 (15 periódicos de sábado) y no vemos la hora de sentarnos a leer.

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Otra vez La Plaza




Otra vez La Plaza, como ya fue durante el conflicto campo - Gobierno; como cuando se presionó por la promulgación de la ley de medios; esa que albergó siempre los reclamos y las alegrías.

Otra vez La Plaza, otra vez prestada por las queridas Madres y Abuelas que la hicieron suya hace ya mucho tiempo. Pero La Plaza está distinta, queda más chica que otras veces o eso parece. Es que hay una fiesta pagana. Miles o cientos de miles de paganos recuerdan a un líder. Lo despiden de una manera tan particular que los dueños de la tele, los zares de hacer y deshacer el ideario abstracto conocido como "la gente", no comprenden a estos seguidores extraños, tan políticamente incorrectos, tan puramente dolidos, agradecidos hasta el llanto, fuera de lugar, fuera de "la gente"... Paganos.

Otra vez a La Plaza, otra vez en el subte. No hace falta saber a dónde van muchos de los que comparten el viaje. Una chica sube y se sienta. Debe tener unos veinti-tantos, seguramente va a La Plaza. Suena su celular, atiende y confirma con alguien para encontrarse. Definitivamente, va a La Plaza. No hace falta leer los carteles que indican las múltiples opciones de salida del subte, para dirigirse a Plaza de Mayo basta con seguir la marea humana.

Otra vez La Plaza, repleta, adornada por las banderas, los canticos y toda la parafernalia peronista. Un amigo sintetizó un día: "Ser peronista es una fiesta". Tiene razón, el peronismo en La Plaza es una fiesta porque hay un gran referente político para despedir.

Otra vez La Plaza con dolor. Pero no es el dolor del 2001 y 2002, ese de los palos, las balas y la represión del Estado. No, este es uno más interno, más propio, más de lo interior que de lo físico, aunque igual de tangible en las lágrimas, las palabras, las caras.

Otra vez La Plaza, como tantas otras veces -colmada, enérgica, popular, hermosa. Otra vez La Plaza, como pocas veces -conjugando dolor y agradecimiento; convocando a los pobres más pobres y a los clase media más clase media; uniendo a militantes, pensadores críticos, ciudadanos conmovidos; compartida por oficialistas, opositores e independientes.

Otra vez La Plaza, como cada vez que las cosas se ponen difíciles, como cada vez que hay que estar... Siempre La Plaza.









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martes, 2 de noviembre de 2010

Por lo menos así lo viví yo


No suelo escribir sobre política. No porque no me guste o no me importe la situación de m>i país. Si no porque creo que hay mucho bocón dando vueltas. Esos que hablan y hablan sin saber, esos que escupen en un montón de verbos y adjetivos calificativos cosas que han tocado de oído pero que dudo que entiendan lo que significan.
Pero ante determinadas situaciones pienso ¿Por qué no? ¿Por qué no decir lo que pienso? ¿A quién puedo molestar? Espero que a nadie.
Hay muchas cosas que no comparto, con el gobierno de Cristina Fernández. Hay cosas que no me cierran, actitudes de ella que nunca me gustaron y situaciones que me parecieron y me van a seguir pareciendo de más. No soy Kirchnerista. Mi familia no la votó, yo tampoco. Ni a ella ni a su marido.
El miércoles pasado (27 de octubre) cuando me enteré que el Ex Presidente había muerto no puse feliz, no toqué bocina y mucho menos grité a los cuatro vientos de emoción por la noticia. Sinceramente no me nació, no sentí la necesidad de hacer algo tan frívolo y bajo. Porque no está en mi esencia ser así. Porque en mi prevalece la ley del todo vuelve, por eso y varias razones la muerte Kirchner me afectó.
¿Por qué? Creo que más allá de la ideología que cada uno tenga, del partido
al que se pueda pertenecer, Néstor era un referente político. Un hombre que vivía para y por la política.
No lloré por lo que estaba pasando, tampoco sonreí. Si me llamé a silencio (a mi entender la mejor manera de demostrar respeto ante lo sucedido) Opté por reflexionar, por observar y pensar sobre lo que está viviendo la Argentina en ese preciso momento. Escuché a periodistas, actores, políticos y deportistas. Miré programas, informes especiales que iban desde sus comienzos en la política, tocando su infancia y sin dejar a un lado la historia de amor con Cristina. Me informé y me abrí.
El jueves fui a la plaza. ¿Por qué fui si no los voté? Porque sentía que tenía que estar ahí. Haciéndome cargo que el país en el que vivo, del que formo parte, estaba viviendo un hecho histórico. Hecho que va a estar plasmado en los manuales con los que seguramente mi hermana de 8 años va a aprender sobre historia Argentina.

Me pasaron muchas cosas cuando llegué. Me sentí ajena y a la vez partícipe. Me sentí comprometida con la realidad. Quedé sorprendida por la cantidad de gente que estaba ahí dando su demostración de afecto, admiración y dolor. Me llamó la atención la diversidad.
Pero por sobre todas las cosas vi muchos jóvenes, de mi edad, otros un poco más grandes, casi pisando los treinta, con sus pequeños hijos caminando por la plaza con algún cartel o bandera, todos firmes en sus convicciones.
Creo que eso fue lo mejor que me lleve de la tarde del jueves. Ver gente joven apoyando sus ideales. Okey no son los mismos que los míos pero… ¿Qué tiene? ¿A caso en la diversidad no está la riqueza? Prefiero una juventud comprometida e inquieta, antes que una desinformada y sin estímulos.
Prefiero que todos griten en voz alta lo que piensan sin hipocresía y temor. Prefiero que todos sean escuchados y respetados. Porque en el dinamismo y la multiplicidad de voces está el cambio. Ese quiebre que tanto anhelamos todos. Por ahí viene la cosa, solo hace falta flexibilidad y diálogo. Bajar los egos que flotan en el aire, suprimir la avaricia, reivindicar los valores y la dignidad que en algún momento supo tener la política.
Me permití PENSAR EN VOZ ALTA. Me permití dar a conocer mi punto de vista.

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lunes, 1 de noviembre de 2010

Nenas



“Parecemos nenas”, dijo Juan Sebastián Verón después del revuelo que produjeron las imágenes de la pierna de Erik Lamela cubierta de sangre (y el hecho de que el juvenil decidiera mostrarla) hace un par de semanas. Después saltaron muchos (Ortigoza y Almeyda, entre otros), hablaron a favor y en contra. Pero a mí me quedó la frase de Verón. Parecemos nenas.

Me hizo acordar a una canción de Madonna (shhh, mi cabeza funciona así, no me juzguen) que empieza diciendo: “Que un hombre parezca una chica es degradante. Porque pensás que ser una chica es degradante”. Antes que nada, no me vengan con que Verón quiso decir que los hombres son más fuertes físicamente hablando: su comentario iba hacia otra parte. Para él, ser nena es ser débil, es quejarse, lloriquear, es no aguantar nada.

Pensé en que, en Estados Unidos, creen que el fútbol (para ellos, el “soccer”) es para nenas. Sí, así como lo oyen. Por eso EE.UU tiene una de las mejores ligas de fútbol femenino. Las chicas lo juegan en las secundarias y la atención y la plata que reciben los equipos profesionales es enorme comparada con otros países. Esto lo comprobé cuando una amiga de Virginia vino a visitar Buenos Aires. No conocía ni a Messi, y le costaba entender por qué el rosarino jugaba para el Barcelona y la Selección albiceleste, pero la chica pateaba unos tiros libres increíbles. Mientras la selección masculina estadounidense deja bastante que desear (si bien conoció un marcado crecimiento en los últimos años), su selección femenina es una de las mayores potencias del mundo.

¿Y en Argentina? Bien, gracias. Pocos lo promueven, casi nadie lo difunde y menos personas lo siguen. Existe el Campeonato de Fútbol Femenino, del que participan sólo once equipos; varios de los clubes de fútbol argentino, grandes instituciones, no participan. Se disputaron 28 torneos desde que se creó en 1991 y sólo hubo 3 clubes ganadores. En los primeros años se lo llevaban siempre River Plate o Boca Juniors, y sólo en 2008 Las Santitas (las chicas de San Lorenzo de Almagro) pudieron romper con esa hegemonía. Además, clasificaron para la primera edición de la Copa Libertadores femenina.


En la selección albiceleste femenina, la mayoría de las jugadoras son aficionadas. Por este motivo, es muy difícil que alcancen pronto el reconocimiento y la gloria que goza nuestro equipo masculino. Además de jugar se tienen que preocupar por mantenerse, por trabajar o estudiar. Y sin embargo, lo hacen: con huevos o con ovarios, como quieran llamarlo, representan los colores de su país, no porque reciban plata, sino por orgullo y pasión.


Las futbolistas no tienen el apoyo de las hinchadas, no cobran fortunas ni reciben plata de los sponsors. Lo más cercano que pueden estar de una cancha llena que las alienta es cuando, luego de un título, se las invita a dar una vuelta de honor en su club.



Recién esta semana se informó que en Inglaterra se va a crear una liga profesional de fútbol femenino, la Premier League de las mujeres. Algunas jugadoras cuentan cómo envidian a los hombres por el tiempo que tienen para entrenar y porque pueden dedicarse exclusivamente al deporte. Mientras, las chicas del Liverpool sólo podían esperar (hasta ahora) cobrar 30 libras por victoria.

¿A dónde voy con todo esto? Es simple. Cuando Verón dice que los jugadores parecen nenas para llamarlos llorones o débiles, pienso en estas mujeres. Pienso en que juegan pero no reciben casi nada a cambio, en que a veces ni siquiera tienen un vestuario como la gente para cambiarse. Pienso en que, aún sin periodistas mirándolas ni millones alentándolas, juegan por el amor al deporte, a su club o a su país. Pienso en la indiferencia que les muestran y en que pueden aspirar, con suerte, a que sus logros aparezcan en un recuadro mínimo de un diario. También pienso en que no, no se quejan ni lloran. Se la bancan. No me parecen débiles.

Al mismo tiempo veo futbolistas profesionales apáticos, que caminan la cancha; futbolistas que se escapan de las concentraciones, o que pelean por primas y contratos. Hombres, “machos”.
Quizás sería mejor para todos que los jugadores hombres fueran más nenas de vez en cuando. Quizás así jugarían por la gloria y no por la plata, por los colores y no por los premios.

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