lunes, 1 de noviembre de 2010

Nenas



“Parecemos nenas”, dijo Juan Sebastián Verón después del revuelo que produjeron las imágenes de la pierna de Erik Lamela cubierta de sangre (y el hecho de que el juvenil decidiera mostrarla) hace un par de semanas. Después saltaron muchos (Ortigoza y Almeyda, entre otros), hablaron a favor y en contra. Pero a mí me quedó la frase de Verón. Parecemos nenas.

Me hizo acordar a una canción de Madonna (shhh, mi cabeza funciona así, no me juzguen) que empieza diciendo: “Que un hombre parezca una chica es degradante. Porque pensás que ser una chica es degradante”. Antes que nada, no me vengan con que Verón quiso decir que los hombres son más fuertes físicamente hablando: su comentario iba hacia otra parte. Para él, ser nena es ser débil, es quejarse, lloriquear, es no aguantar nada.

Pensé en que, en Estados Unidos, creen que el fútbol (para ellos, el “soccer”) es para nenas. Sí, así como lo oyen. Por eso EE.UU tiene una de las mejores ligas de fútbol femenino. Las chicas lo juegan en las secundarias y la atención y la plata que reciben los equipos profesionales es enorme comparada con otros países. Esto lo comprobé cuando una amiga de Virginia vino a visitar Buenos Aires. No conocía ni a Messi, y le costaba entender por qué el rosarino jugaba para el Barcelona y la Selección albiceleste, pero la chica pateaba unos tiros libres increíbles. Mientras la selección masculina estadounidense deja bastante que desear (si bien conoció un marcado crecimiento en los últimos años), su selección femenina es una de las mayores potencias del mundo.

¿Y en Argentina? Bien, gracias. Pocos lo promueven, casi nadie lo difunde y menos personas lo siguen. Existe el Campeonato de Fútbol Femenino, del que participan sólo once equipos; varios de los clubes de fútbol argentino, grandes instituciones, no participan. Se disputaron 28 torneos desde que se creó en 1991 y sólo hubo 3 clubes ganadores. En los primeros años se lo llevaban siempre River Plate o Boca Juniors, y sólo en 2008 Las Santitas (las chicas de San Lorenzo de Almagro) pudieron romper con esa hegemonía. Además, clasificaron para la primera edición de la Copa Libertadores femenina.


En la selección albiceleste femenina, la mayoría de las jugadoras son aficionadas. Por este motivo, es muy difícil que alcancen pronto el reconocimiento y la gloria que goza nuestro equipo masculino. Además de jugar se tienen que preocupar por mantenerse, por trabajar o estudiar. Y sin embargo, lo hacen: con huevos o con ovarios, como quieran llamarlo, representan los colores de su país, no porque reciban plata, sino por orgullo y pasión.


Las futbolistas no tienen el apoyo de las hinchadas, no cobran fortunas ni reciben plata de los sponsors. Lo más cercano que pueden estar de una cancha llena que las alienta es cuando, luego de un título, se las invita a dar una vuelta de honor en su club.



Recién esta semana se informó que en Inglaterra se va a crear una liga profesional de fútbol femenino, la Premier League de las mujeres. Algunas jugadoras cuentan cómo envidian a los hombres por el tiempo que tienen para entrenar y porque pueden dedicarse exclusivamente al deporte. Mientras, las chicas del Liverpool sólo podían esperar (hasta ahora) cobrar 30 libras por victoria.

¿A dónde voy con todo esto? Es simple. Cuando Verón dice que los jugadores parecen nenas para llamarlos llorones o débiles, pienso en estas mujeres. Pienso en que juegan pero no reciben casi nada a cambio, en que a veces ni siquiera tienen un vestuario como la gente para cambiarse. Pienso en que, aún sin periodistas mirándolas ni millones alentándolas, juegan por el amor al deporte, a su club o a su país. Pienso en la indiferencia que les muestran y en que pueden aspirar, con suerte, a que sus logros aparezcan en un recuadro mínimo de un diario. También pienso en que no, no se quejan ni lloran. Se la bancan. No me parecen débiles.

Al mismo tiempo veo futbolistas profesionales apáticos, que caminan la cancha; futbolistas que se escapan de las concentraciones, o que pelean por primas y contratos. Hombres, “machos”.
Quizás sería mejor para todos que los jugadores hombres fueran más nenas de vez en cuando. Quizás así jugarían por la gloria y no por la plata, por los colores y no por los premios.

6 comentarios:

  1. Cuando te leo.. se me infla el pecho! Seamos más nenas, Trovi.

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  2. Trov que genias sos friend! Un post digno de ser leido. Por las nenas y por los nenes.
    Porque ser debil no tiene que ver con un género específico sino con todos.
    Si orgullo, amor por la camiseta y pasión significa ser catalogadas como "nenas" entonces que así sea
    UPA.

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  3. ¡Qué bueno el artículo!. Debería leerlo más gente, para eliminar prejuicioes estúpidos y tópicos necios. Si ser Nena es eso, yo quiero serlo.

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  4. muy buena car, muy buena!

    tama

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  5. trovichuchi de mi vida sos mi idola.

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