Ser mujer por Cristina “En el momento de jurar como Presidenta de los argentinos, Cristina anticipó que, seguramente, a ella le iba a resultar más trabajosa su función por el hecho de ser mujer. No pudo avizorar, entonces, hasta qué punto la presidencia iba a convertirse en una misión imposible. No sólo por su condición de mujer. No por victimizarse detrás de una identidad devaluada, sino por ser mujer a su manera” describe el psicólogo Juan Carlos Volnovich, en un artículo para la revista Las doce, de Página/12, titulado “La presidenta sexy”.
Cristina Fernández asumió su rol de máxima autoridad del país sabiendo que lo que venía no iba a hacer fácil. Por un lado la situación de la Argentina, siempre impregnada por los conflictos económicos, sociales y políticos y la espera de soluciones rápidas y efectivas y por otro su condición de mujer, le daban un pantallazo del panorama con el que tendría que lidiar, en un principio, por cuatro años.
Consciente de que ser mujer en la política trae aparejado la sensación, constante, de tener que demostrar porque se llegó hasta ese lugar, la presidente, siempre se encargó de remarcar la desconfianza, la subestimación y la presión que flotaba en el aire. Por eso en cada discurso que dio, sobre todo en los primeros, Cristina Fernández, hacía referencia al género femenino.
“Creo que es una mezcla de muchas cosas, de género (inocultable, lamentablemente inevitable), y también otra, más profunda: la decisión de gobernar para las grandes mayorías en lugar de gobernar para las grandes corporaciones y los pocos privilegiados”, sostuvo Cristina Fernández de Kirchner.
Su carácter confrontativo y visceral la han llevado a ubicarse en el ojo de la tormenta en varias oportunidades, no solo por sus decisiones políticas y económicas sino también por sus discursos fuertes y directos a los que utiliza como el medio para hacer catarsis y expresar sus posturas.
“El 10 de diciembre, cuando por primera vez como Presidenta electa de todos los argentinos, en elecciones libres y democráticas, me dirigí a todos los argentinos y argentinas, tal vez algunos no recuerden, les dije que por ser mujer me iba a costar más y no me equivocaba a las mujeres siempre todo nos ha costado más, pero también somos las mujeres las que jamás abandonamos nuestro puesto y nuestro lugar de lucha”, remarcaba Fernández de Kirchner en uno de sus discursos en Parque Norte en pleno conflicto con el campo allá por 2008.
Redoblando la apuesta y sin que la voz le temblara agregó: “Escuché, también invocaciones, por no decir insultos, a mi condición de mujer, ustedes saben no necesito explicarlo, pero eso siempre nos pasa a todos las mujeres, se puede ser Presidenta de la República, jardinera, médica, que si tienen que criticarte y sos mujer lo hacen por el género, no por si sos buena Presidenta, mala Presidenta, buena jardinera o mala jardinera, es casi una capitis diminutio el géner
o, pero bueno dolió”.La presidente es dueña de un carácter especial, confrontativo y fuerte. Es una mujer bien plantada, quizás por contar con una formación académica, es abogada recibida en la ciudad de La Plata o por su vasta trayectoria en el parlamento como senadora. Siempre enfrentó los conflictos y situaciones complicadas que se le han presentado durante su gestión.
“En sí el género no tiene mucho que ver, hay un ejemplo horrible en nuestro país, Isabel Martínez de Perón. Pero es muy importante como signo, como lo simbólico cultural que una mujer sea presidenta en un país que aún es muy patriarcal en sus prácticas cotidianas y sobre todo en lo político. Todas sabemos que a las mujeres les cuesta todo el doble, pero recientemente lo ha vuelto a decir Bachelet: ’Cuando un hombre habla fuerte, tiene carácter, cuando lo hace una mujer se puso histérica o furiosa, cuando un hombre se conmueve es sensible, la mujer no sabe manejar sus emociones; si un hombre se toma un tiempo para tomar una decisión es sabio y prudente, la mujer es indecisa”(Clarín, 14 de Julio 2007)” explicó Cecilia Lipszyc, socióloga y Presidenta de la Asociación de Especialistas Universitarias en Estudios de la Mujer.
Quizás la postura y la forma de oratoria de Cristina Fernández de Kirchner, poco flexibles y casi sin capacidad de negociación, generan en la gente, en los políticos opositores y en la sociedad una cantidad de sentimientos encontrados. A favor algunos, otros en contra. Lo que es seguro que después de un discurso, sea cual sea el tema, las repercusiones no tardan en llegar.
Esto no está atado a que sea mujer, sino que va de la mano con la personalidad de Cristina Fernández de Kirchner. Pero hay una realidad: todo lo malo que la presidente genere al momento de hablar y tomar decisiones se lo etiquetan por su condición de mujer, mientras que lo bueno queda, muchas veces, a un costado.

como mujer,me enorgullece saber q alguien del mismo genero este en el cargo mas alto de la politica...demuestra lo capaz que somos y no estaria mal un poco mas de apoyo mas alla si somos o no del mismo partido o idea politica...
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