martes, 2 de noviembre de 2010

Por lo menos así lo viví yo


No suelo escribir sobre política. No porque no me guste o no me importe la situación de m>i país. Si no porque creo que hay mucho bocón dando vueltas. Esos que hablan y hablan sin saber, esos que escupen en un montón de verbos y adjetivos calificativos cosas que han tocado de oído pero que dudo que entiendan lo que significan.
Pero ante determinadas situaciones pienso ¿Por qué no? ¿Por qué no decir lo que pienso? ¿A quién puedo molestar? Espero que a nadie.
Hay muchas cosas que no comparto, con el gobierno de Cristina Fernández. Hay cosas que no me cierran, actitudes de ella que nunca me gustaron y situaciones que me parecieron y me van a seguir pareciendo de más. No soy Kirchnerista. Mi familia no la votó, yo tampoco. Ni a ella ni a su marido.
El miércoles pasado (27 de octubre) cuando me enteré que el Ex Presidente había muerto no puse feliz, no toqué bocina y mucho menos grité a los cuatro vientos de emoción por la noticia. Sinceramente no me nació, no sentí la necesidad de hacer algo tan frívolo y bajo. Porque no está en mi esencia ser así. Porque en mi prevalece la ley del todo vuelve, por eso y varias razones la muerte Kirchner me afectó.
¿Por qué? Creo que más allá de la ideología que cada uno tenga, del partido
al que se pueda pertenecer, Néstor era un referente político. Un hombre que vivía para y por la política.
No lloré por lo que estaba pasando, tampoco sonreí. Si me llamé a silencio (a mi entender la mejor manera de demostrar respeto ante lo sucedido) Opté por reflexionar, por observar y pensar sobre lo que está viviendo la Argentina en ese preciso momento. Escuché a periodistas, actores, políticos y deportistas. Miré programas, informes especiales que iban desde sus comienzos en la política, tocando su infancia y sin dejar a un lado la historia de amor con Cristina. Me informé y me abrí.
El jueves fui a la plaza. ¿Por qué fui si no los voté? Porque sentía que tenía que estar ahí. Haciéndome cargo que el país en el que vivo, del que formo parte, estaba viviendo un hecho histórico. Hecho que va a estar plasmado en los manuales con los que seguramente mi hermana de 8 años va a aprender sobre historia Argentina.

Me pasaron muchas cosas cuando llegué. Me sentí ajena y a la vez partícipe. Me sentí comprometida con la realidad. Quedé sorprendida por la cantidad de gente que estaba ahí dando su demostración de afecto, admiración y dolor. Me llamó la atención la diversidad.
Pero por sobre todas las cosas vi muchos jóvenes, de mi edad, otros un poco más grandes, casi pisando los treinta, con sus pequeños hijos caminando por la plaza con algún cartel o bandera, todos firmes en sus convicciones.
Creo que eso fue lo mejor que me lleve de la tarde del jueves. Ver gente joven apoyando sus ideales. Okey no son los mismos que los míos pero… ¿Qué tiene? ¿A caso en la diversidad no está la riqueza? Prefiero una juventud comprometida e inquieta, antes que una desinformada y sin estímulos.
Prefiero que todos griten en voz alta lo que piensan sin hipocresía y temor. Prefiero que todos sean escuchados y respetados. Porque en el dinamismo y la multiplicidad de voces está el cambio. Ese quiebre que tanto anhelamos todos. Por ahí viene la cosa, solo hace falta flexibilidad y diálogo. Bajar los egos que flotan en el aire, suprimir la avaricia, reivindicar los valores y la dignidad que en algún momento supo tener la política.
Me permití PENSAR EN VOZ ALTA. Me permití dar a conocer mi punto de vista.

3 comentarios:

  1. es cierto Clari aunque uno no sea de esas ideas es lamentablemente un hecho historico. es lamentable porque era una persona relativamente joven.q herrores y aciertos. igual q vos no me gusta la forma de actuar ni de NK ni de CF pero podemos vivir en democracia. yo que soy bastante mas grande q vos te digo fue muy triste la epoca de la represion. aca faltan muchas cosas q los politicos tienen q concretar.

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  2. Creo que la muerte de NK, afectó a todos en cierto modo, a pesar de pensar igual o distinto, fue algo sorpresivo. Y estuvo bueno que en la plaza se hayan autoconvocado para despedirlo gente de distintos pensamientos politicos, contexto social, yo particularmente milito con La Campora, pero tuve la suerte de poder charlar con mucha gente que no pensaba igual que yo, y compartimos ideas y pudimos vivir y militar en democracia, y eso es algo que nos dejo NK, entre tantas otras.

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  3. Lo bueno es que el pueblo le recuerda a sus dirigentes y a las empresas mediáticas que no es tonto, que sabe dónde tiene que pararse y que cuando las papas queman siempre está La Plaza.

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